Nada
es perfecto. Ni nadie. Nunca llegaré a asumirlo, lo sé. Ni siquiera yo lo soy. Bueno, yo la que menos.
Volver... esa es la palabra que más me asusta. Volver a ser lo que era hace dos años. Siempre nos aferramos al pasado, creyendo que fueron tiempos mejores; pero no, no lo fueron. Porque de repente tu pasado vuelve y permaneces en el mismo sitio en el que estabas, solo que interpretando un papel diferente, un personaje diferente. O mejor, el mismo, creyendo que puedes cambiar, y que has cambiado. Creyendo que esa bestia que llevas dentro nunca volverá a desatarse, que ahora eres sosegado y que todos te admiran por ello. Creyendo que eres capaz de querer, sin hacer daño, y de que otros te quieran, y hasta incluso de merecerlo. Merecer, qué palabra tan compleja. A veces hasta se me olvida quién es el que decide lo que cada uno merecemos. Y puede que en el fondo ese sea mi problema.
Pero yo he vuelto, a las mismas canciones, a los mismos comportamientos. Y nada me hiere más que mirarme en el espejo y ver el fuego en mis ojos ardiendo encolerizado, capaz de destruir a cualquiera que se cruce por su camino. Volverme adicta a la oscuridad, a disparar golpes secos contra superficies férreas y etéreas al mismo tiempo. Dejar de creer en el perdón y en que todo puede estar bien. Volver. Volver a ser esa bestia que fui y con la que me llevé más de un corazón amedrentado. Como el mío. Y que nadie sea capaz de ir más allá, y esperarlo todo de quien no me debe nada. Que no me llene ni uno de esos abrazos con los que intentan avivar mi corazón deshabitado. Volver a ser como un diamante al que todo el mundo se acerca, creyendo que es muy bello, que nadie puede rallarlo, ni romperlo, pero que es capaz de arañar y destruir cualquier otro corazón menos cristalizado. Volverme inmortalmente científica, y dar de lado la poesía y los sueños. Ser bipolar y consentida. Creer que mi Dios ya nunca podrá volver a perdonarme. No merecer nada. No merezco nada.
Pero vosotros seguís ahí. Vosotros, a quien puedo llamar amigos. Y aparecéis de repente, y resurgís de la muerte en la que nos tenía más que asumidos. Pero estáis ahí, detrás de toda esa oscuridad que me corrompe. Y hasta sois capaces de quererme, y de abrazarme, aunque me vuelva la peor persona de este mundo. Y vosotros alegáis a que ya me conocéis, y que no pasa nada, que está todo bien. Pero no lo entendéis, vosotros no merecéis eso. Ni yo os merezco. Yo no quiero que me conozcáis así, yo no quiero ser así, y mucho menos con vosotros. La respuesta es fácil, ¿no?, puedes cambiar. Sí, y lo hice. Lo intenté especialmente por vosotros. Pero lo siento con todo mi alma, no lo he conseguido. Y mirad que lo he intentado, y que lo intento. Pero no llego. No puedo. Y vosotros no tenéis por qué soportarlo, pero sé que lo haréis, porque sois mis amigos. Y eso es lo que hacen los amigos. Aunque a veces no nos entendamos o nos tiremos de los pelos. Nos conocemos, y lo más importante: nos queremos. Y puede que yo no lo merezca, pero también puede que no quiera perderos, por encima de todo. Y quizá esta sea la única forma que encuentro de disculparme, o explicarme; escribir una especie de carta que en el fondo nunca espero que leáis, intentando que sea algo poético y bello, consiguiendo que sean cuatro frases tontas más de las que corren por el mundo. Pero hoy solo quiero que sepáis que sois parte de ese todo, del TODO que constituye mi vida, y que si vosotros faltáis, ya no tengo Todo, sino un conjunto de factores mal estructurados. Sé que no tengo derecho a decirlo, pero no me faltéis nunca.
Y GRACIAS. Y decir porqué sería extenderse demasiado, lo cual fomentaría que no lo leyeseis, si es que algún día esto llega a vuestros párpados. Simplemente gracias por ser tan imperfectamente perfectos, por quererme, perdonarme, aceptarme...gracias por ser amigos. Gracias por tanto.
Os quiero. Mucho.
Poesía. Para la libertad, para el invierno y para la inmensa minoría que quiera entenderlo.
sábado, 20 de abril de 2013
miércoles, 10 de abril de 2013
Que paren el mundo...
Que últimamente mi oscuridad ha ganado a mi poesía,
que mi cansancio anda acumulado,
mi corazón acongojado,
y mis versos cutres asfixiados de rutina.
Que últimamente se han revuelto mis recuerdos,
que se me ha apagado la voz,
se me ha secado el fervor,
y ahora antes de intentarlo ya me pienso que no puedo.
Pero te veo y mi tristeza se paraliza,
despiertan mis ojos, se turbulenta mi alma,
el corazón vuelve a latir, ¡y muy deprisa!
El miedo es el alimento que poco a poco me contamina,
y el tic tac de la muerte me tiene acorralada,
¡que al menos el amor me salve de la vida!
que mi cansancio anda acumulado,
mi corazón acongojado,
y mis versos cutres asfixiados de rutina.
Que últimamente se han revuelto mis recuerdos,
que se me ha apagado la voz,
se me ha secado el fervor,
y ahora antes de intentarlo ya me pienso que no puedo.
Pero te veo y mi tristeza se paraliza,
despiertan mis ojos, se turbulenta mi alma,
el corazón vuelve a latir, ¡y muy deprisa!
El miedo es el alimento que poco a poco me contamina,
y el tic tac de la muerte me tiene acorralada,
¡que al menos el amor me salve de la vida!
jueves, 28 de marzo de 2013
Golpe a golpe, verso a verso
SEMANA SANTA
Venían a por tu risa
aquellos encapuchados,
un beso en la mejilla
selló tus párpados cerrados.
Que vienen, que vienen, vienen
a por tus clavos oxidados.
Venían por tu inocencia,
por la verdad de tus labios.
Te llevaron cual delincuente,
de manos y pies atado.
Que llegan, que llegan, llegan,
ya puedo oír sus pasos.
Estábamos durmiendo en el huerto,
sus violentas miradas nos despertaron.
La tentación nos cerraba los ojos,
no pudimos permanecer velando.
Que vienen, que vienen, vienen
a por tu corazón quebrantado.
El huerto de los olivos
ya grita, encolerizado,
se llevan la Salvación
acusada de ser naufragio.
Que llegan, que llegan, llegan
a burlarse de tus milagros.
Ya resbala la sangre
por las llagas de tu costado.
Tu mirada perdida,
mi corazón desesperado.
Y vuelven, que vuelven, vuelven
a por tus fieles y amados.
Ya se oscurece el cielo,
ya llora Dios, avergonzado,
la Esperanza ha muerto,
nosotros la hemos matado.
P.D: a lo Lorca.
Venían a por tu risa
aquellos encapuchados,
un beso en la mejilla
selló tus párpados cerrados.
Que vienen, que vienen, vienen
a por tus clavos oxidados.
Venían por tu inocencia,
por la verdad de tus labios.
Te llevaron cual delincuente,
de manos y pies atado.
Que llegan, que llegan, llegan,
ya puedo oír sus pasos.
Estábamos durmiendo en el huerto,
sus violentas miradas nos despertaron.
La tentación nos cerraba los ojos,
no pudimos permanecer velando.
Que vienen, que vienen, vienen
a por tu corazón quebrantado.
El huerto de los olivos
ya grita, encolerizado,
se llevan la Salvación
acusada de ser naufragio.
Que llegan, que llegan, llegan
a burlarse de tus milagros.
Ya resbala la sangre
por las llagas de tu costado.
Tu mirada perdida,
mi corazón desesperado.
Y vuelven, que vuelven, vuelven
a por tus fieles y amados.
Ya se oscurece el cielo,
ya llora Dios, avergonzado,
la Esperanza ha muerto,
nosotros la hemos matado.
P.D: a lo Lorca.
jueves, 21 de marzo de 2013
Esa es la cuestión
Sentir la presión de ser libre. De abrazar el pañuelo blanco que esconde un puñal debajo. Tener las dos oportunidades. Saber que vas a desperdiciar ambas y que una puede dejarte sin la otra. Aliarte con los dos bandos. Ser el bueno y el malo. Sostener una corona que esconda los cuernos. Ver el lado rosa, y el lado negro. Se ángel, ser demonio, ser nostalgia, ser anhelo, ser suelo, ser cielo, ser verdad, ser mentira, serlo todo, no ser nada, tenerlo todo, no tener nada. Poder arrebatárselo todo a alguien o ser culpable de su felicidad desenfrenada. Ser tú mismo, ser otra persona. Ser invisible. Sentir que tienes el control de todo y que puedes acabar con una vida al mismo tiempo que crear otra. Creer que tú puedes solo. Creer que tú tienes el poder tan solo por creer que eres libre, sin haber comprobado si eso es verdad o es mentira. Esa presión de ser algo que te han dicho que eres, sin ni siquiera averiguar qué significa esa gigante y vacía condena llamada libertad.
La vida es una constante toma de actitud. Es una constante decisión. Vivir es la única libertad.
miércoles, 6 de febrero de 2013
Posdata:
TE QUIERO. Con todas las letras, mayúsculas, subrayado y en negrita.
Eso es lo que dices cuando me sonríes, me miras con complicidad, me abrazas o me acaricias. Eso es lo que quieres decir cuando repites que estarás ahí siempre, que yo puedo con todo o que todo saldrá bien. Tu forma de jugar conmigo, de demostrarme que eres diferente. Tu forma de picarme, de saber cómo soy, de saber lo que tienes que hacer, cuándo y cómo. Tu forma de acercarte a mi cuando no estoy bien, tu forma de recordarme quién soy, de abrazarme o de hacerme sonreír. Tú y los demás misterios de cómo coincidieron ''dos corazones que no saben qué hacer con su herida'', como diría Bosé. Y es que es cierto, se me había olvidado: tú eres diferente. Eres diferente porque haces las cosas cuando uno menos se las espera, quizá en el momento más inoportuno, de forma extraña y de repente. Eso te hace especial, ¿sabes por qué? Porque que lo hagas todo así, sin detalles, ni paños calientes, sin seguir ningún compromiso, significa que cuando lo haces es de verdad y con el corazón. Se me había olvidado que siempre tiendo a compararte, a comparar lo que haces tú con lo que hacen los demás, sus detalles o su comportamiento conmigo, a ponerte a prueba. Tiendo a evaluarte porque siempre siento que estoy arriesgando demasiado, y es que cada vez te clavas un poco más en el fondo de mi, y cada vez sabes más. A menudo me quejo de que no creas en mi, en el amor, en que las cosas duran, en que existe la gente buena, simplemente, en que yo no voy a fallarte...y es que me doy cuenta de que la que no cree en todas esas cosas soy yo. La que tiene miedo, soy yo; la insegura, soy yo. Y nos juntamos el hambre con las ganas de comer. Y a veces se me olvida: tú eres diferente. Tienes una forma diferente de hacer las cosas, de decir las cosas, de comportarte. Y siempre dices lo mismo, siempre me dedicas las mismas frases. Pero es que cada vez que las dices me suenan completamente nuevas y llenas. Y en este tipo de situaciones me doy cuenta de lo mucho que te quiero, y que sé que tú me quieres. Y a veces pienso que, pase lo que pase, eso es lo único que importa, y es la respuesta para todo. Así que cuando no entiendas algo que he hecho, he dicho, he sentido, algún comportamiento...recuérdalo, la respuesta es sencilla: porque te quiero.
A los míos.
Eso es lo que dices cuando me sonríes, me miras con complicidad, me abrazas o me acaricias. Eso es lo que quieres decir cuando repites que estarás ahí siempre, que yo puedo con todo o que todo saldrá bien. Tu forma de jugar conmigo, de demostrarme que eres diferente. Tu forma de picarme, de saber cómo soy, de saber lo que tienes que hacer, cuándo y cómo. Tu forma de acercarte a mi cuando no estoy bien, tu forma de recordarme quién soy, de abrazarme o de hacerme sonreír. Tú y los demás misterios de cómo coincidieron ''dos corazones que no saben qué hacer con su herida'', como diría Bosé. Y es que es cierto, se me había olvidado: tú eres diferente. Eres diferente porque haces las cosas cuando uno menos se las espera, quizá en el momento más inoportuno, de forma extraña y de repente. Eso te hace especial, ¿sabes por qué? Porque que lo hagas todo así, sin detalles, ni paños calientes, sin seguir ningún compromiso, significa que cuando lo haces es de verdad y con el corazón. Se me había olvidado que siempre tiendo a compararte, a comparar lo que haces tú con lo que hacen los demás, sus detalles o su comportamiento conmigo, a ponerte a prueba. Tiendo a evaluarte porque siempre siento que estoy arriesgando demasiado, y es que cada vez te clavas un poco más en el fondo de mi, y cada vez sabes más. A menudo me quejo de que no creas en mi, en el amor, en que las cosas duran, en que existe la gente buena, simplemente, en que yo no voy a fallarte...y es que me doy cuenta de que la que no cree en todas esas cosas soy yo. La que tiene miedo, soy yo; la insegura, soy yo. Y nos juntamos el hambre con las ganas de comer. Y a veces se me olvida: tú eres diferente. Tienes una forma diferente de hacer las cosas, de decir las cosas, de comportarte. Y siempre dices lo mismo, siempre me dedicas las mismas frases. Pero es que cada vez que las dices me suenan completamente nuevas y llenas. Y en este tipo de situaciones me doy cuenta de lo mucho que te quiero, y que sé que tú me quieres. Y a veces pienso que, pase lo que pase, eso es lo único que importa, y es la respuesta para todo. Así que cuando no entiendas algo que he hecho, he dicho, he sentido, algún comportamiento...recuérdalo, la respuesta es sencilla: porque te quiero.
A los míos.
lunes, 4 de febrero de 2013
Nunca soy tan pesimista, lo juro :)
Lo siento, pero hoy solo creo en el cielo azul lleno de sol
y de sueños. En salir a buscarte y decirte que lo dejes todo y que vengas
conmigo. Hoy solo creo en el verano, en tumbarnos sobre cualquier pedazo de
vida y dejar que la brisa de tus pestañas me acaricie la sonrisa. Hoy solo creo
en dejar el tiempo correr, sabiendo que no tengo nada mejor que hacer. Hoy solo
creo en que todo podría ser diferente.
Y nunca me cansé de repetir que eras tú, solo tú y siempre
tú. Y como tantas veces, me equivocaba. No hay nadie. Nadie es nadie. Nadie es
nada, nada más que una casualidad. Nadie es nada más que tan solo una persona
en el momento más inoportuno, en el lugar más inapropiado. Hoy no creo en el
amor. Y tú estás enamorado de ella, como un día muy cercano tendrías que haber
estado enamorado de mí. Me pregunto si todo esto es culpa mía. Quizá todo
hubiese sido distinto si yo hace un tiempo hubiera sido distinta. Ya no
importa…el presente vive, y me mira a la cara cada vez que cierro los ojos. Y
yo estoy aquí, pensando en ti, mientras alegres voces se ríen a
carcajadas en el fondo de mi tímpano, y me recuerdan que se puede ser feliz.
Que yo lo era, y que todavía lo soy. Pero es que pienso en ti y se me viene el
mundo encima. Como una ola que me aturde, como un silencio improvisado.
Recordar tu sonrisa, tu risueña mirada con destellos de niñez enloquecida.
Recordar tu tacto, tu olor, tu espíritu optimista. Y yo cierro los ojos, y te
veo abrazarla…y se me derrumba la vida, las estrellas se me caen por las
esquinas y yo nado en lágrimas invisibles de soberbia y cobardía. Estoy sola,
vivo sola, sufro sola. Y todo por la estupidez de mi testaruda tormenta, de no
poder encontrar sentido a lo que duele. Así me siento yo. Arañando las heridas de
un corazón adormecido que no deja de escribir sus ruinas sobre un papel empapado de verdades para intentar encontrar el valor de decirte que gracias a esos besos que no diste, a esas promesas que no cumpliste
y a esas palabras que nunca dijiste, hoy yo ya no creo en nada. Ahora ya no
creo en nada más que en el tiempo y en la distancia. Y que el amor solo se
rompe, duele y acaba. Y que tú estás enamorado de ella, y que pareces hasta
incluso amarla. Y que cuando se rompa tu ausencia, yo ya no estaré aquí para
extrañarla. Y mira que lo siento, mi corazón ya te había hecho un hueco. Y mira que lo siento, y a veces lo siento tanto que ya no siento nada.
domingo, 3 de febrero de 2013
Con A, de verdAd
Tanta literatura intentando definir y explicar lo que es el amor, y resulta que la respuesta está escrita desde hace ya unos cuantos siglos. Aquí la tenéis. Esto es amor, que no os engañen:
''El amor es comprensivo, el amor es servicial y no tiene envidia, el amor no es presumido, ni se envanece; no es mal educado, ni egoísta; no se irrita, ni guarda rencor; no se alegra con la injusticia, sino que goza con la verdad. Disculpa sin límites, cree sin límites, espera sin límites, soporta sin límites.'' (San Pablo)
''El amor es comprensivo, el amor es servicial y no tiene envidia, el amor no es presumido, ni se envanece; no es mal educado, ni egoísta; no se irrita, ni guarda rencor; no se alegra con la injusticia, sino que goza con la verdad. Disculpa sin límites, cree sin límites, espera sin límites, soporta sin límites.'' (San Pablo)
Suscribirse a:
Entradas (Atom)