Fuiste otoño
disfrazado de verano,
lobo en piel de cordero,
lluvia refrescante
a orillas de la tormenta.
Tus pies buscaban caminos
por los que precipitarse
sin querer, si quiera,
que los siguiera;
sin despedirse se alejaban
por un camino húmedo,
lejano y oscuro
repleto de hojas y tierra.
Es octubre y hace sol,
un sol que no calienta
pero da calor,
perpetúa esta sensación
de quererte
como si aún estuvieras.
Anhelo el frío.
Espero el frío.
Ansío el frío.
Para reconocer tu ausencia
entre mis cosas
y aceptar de una vez por todas
que no vas a volver.
Poesía. Para la libertad, para el invierno y para la inmensa minoría que quiera entenderlo.
sábado, 6 de octubre de 2018
Ansío el frío
lunes, 1 de octubre de 2018
Tus ojos
Te miro a los ojos
y veo florecer palmeras
en el desierto,
brotar agua en el mar,
futuros contigo.
Te miro a esos ojos
que siempre van a la deriva,
que posan la atención
sobre algún detalle
de la rutina,
y, de pronto, vivir
se vuelve incertidumbre.
Te miro a los ojos
mientras tú no me miras,
mientras lees el mundo
de carrerilla,
y no te dejas ninguna calle
por cruzar.
Paseas por el alma
de quien se fija en ellos
y no puede dejar de mirar,
como si tus ojos fueran faro,
y el resto barcos que claman tu atención
como mosquitos en la noche.
Te miro a los ojos,
y al brotar en ellos una lágrima
se te aclara el color,
como si de repente
abrieras la puerta
y dejaras el corazón al descubierto,
como si la sal de tu tristeza
fuera llave de tu alma.
No te dejas querer, ni cuidar;
tú te bastas.
Pero yo he visto a tus ojos
suplicar amor,
aunque tus labios lo negaran.
Y yo me he rendido ante tus ojos.
Ante la ciega esperanza
de ser la luz que tú buscabas.
lunes, 17 de septiembre de 2018
viernes, 4 de mayo de 2018
El ruido
hace a veces el silencio.
Una especie de mar roto,
un grito seco,
el estruendoso eco
de tu ausencia.
Un verso a punto
de decirse,
la contradicción
de un sueño,
las palabras
que no llegan a salir del todo.
Extraño ruido
el que deja a veces
el silencio.
Quiero ser yo
pero contigo,
aunque tu silencio,
en vez de paz,
me deje ruido.
Aunque solo escuche
el eco de todo
lo que hemos sido,
aunque estemos tan lejos
que no podamos,
ni queramos oírnos.
Prefiero tu sonido,
sentir de cerca tu latido,
que ese extraño frío
que deja el ruido.
Ese silencio tenue,
pero extenso,
que inaugura tu partida.
viernes, 24 de noviembre de 2017
La muerte de las hojas
entre mis papeles vacíos,
y mis palabras sin voz.
Están los poemas muriendo
como mueren las hojas
en este frío otoño,
en este noviembre al sol,
esta ausencia de lluvia.
Mueren los poemas,
ya ha pasado octubre,
y avanza noviembre tan deprisa:
sospecho que está huyendo de mí.
Huye como huyo también yo
de mi cuaderno,
de las noches a solas
conmigo,
de los recuerdos anidados
a la sombra del colchón.
Sospecho que ya no escribo
porque no tengo nada que decir.
Qué decirle a una vida
que se ha vuelto tan inesperada,
que todo me ha dado,
y todo me quita.
Qué decir cuando el miedo
se apodera de mis versos
y construye esta sonrisa
que parpadea hasta encenderse
para evitar enseñar
la falta de luz que existe dentro.
Esta vez no tengo
ningún mensaje
que dar al mundo.
Ahora ya no siento nada.
Ya solo veo morir
a la poesía
en mi cuerpo,
entre todos estos
papeles vacíos
y las palabras sin voz.
lunes, 26 de septiembre de 2016
Canción protesta
Tengo alergia a la tristeza,
al racismo, a la intolerancia,
a la indiferencia.
Tengo alergia al olvido,
a los conflictos, a las guerras.
Tengo alergia a las injusticias,
a la antidemocrática situación de pobreza,
alergia a la violencia,
a los corazones rotos,
a las puñaladas sinceras.
Tengo alergia a las dictaduras,
al pensamiento mecanicista,
a las cárceles de sentimientos,
a las faltas de respeto,
al machismo,
a la envidia.
Tengo alergia al mundo enfermo
en el que hemos convertido
a nuestra madre naturaleza,
al egoísmo, a la mentira,
a la política de la mediocridad,
a la falta de libertad,
la ausencia de oportunidad,
a la generación perdida,
la esperanza prohibida,
a un mundo sin valores, ni identidad.
Tengo alergia a la privatización
de los derechos mínimos,
a las terceras elecciones,
a la avaricia y al conformismo.
Tengo alergia al conservadurismo,
a la falta de ilusiones,
la carencia de emociones,
al estrés, al pesimismo.
Tengo alergia al desamor,
a la vanidad, al egocentrismo,
a las rebeliones sin alma,
a las profesiones sin ilusión,
al terrorismo,
a las sábanas frías,
a la conciencia sin almohada.
Alergia al miedo,
a vivir sin amor,
a amar sin vivir,
a las personas tóxicas,
a la cola del paro,
a las despensas vacías,
a la publicidad engañosa.
Tengo alergia a las discusiones,
a los remordimientos de conciencia;
alergia a las decepciones,
al constante estado laberíntico
de los complejos y tristezas.
Tengo alergia a los prejuicios,
a los cánones establecidos,
a lo que la sociedad impone,
a los juicios primitivos.
Alergia a sentir que no hay vida,
que no hay cura
para esta enfermedad infinita
de un mundo en penumbra.
Tengo alergia a pensar
en la cantidad de males
contra los que no hay antídoto,
y en este montón de palabras
que no serán nada más
que otro poema,
sin antistamínico.
viernes, 9 de septiembre de 2016
Microcuento XV
la luz de tu estrella
latía en otro cielo.
Pero te juro
que he visto ciudades enteras
apagarse
cuando tú me mirabas
de puertas para adentro.