Te recuerdo
tal y como eras
el último verano
antes de este y del otro,
del anterior
y del pasado.
Eras oruga,
cuya piel es suave
pero muerde.
Eras ola,
que rápido viene
y pronto se va.
Eras el resplandor de la nieve,
que a la vez enfría y quema, inerte.
Eras el límite de un vaso
aún sin rebosar.
Eras la flor escondida,
el fuego encendido
y todo lo que a su paso se lleva.
Tenías en la boca un beso,
el corazón fugitivo
y en tu sonrisa una luna llena.
Llevabas en la mirada un nido
y en tu voz un canto
de amor y primavera.
Yo habría dado por curarte
mucho más de lo que tu amor quiso:
mis acordes, mis letras,
mi corazón, mi compromiso
y una vida, y media.
Eras, eras.
Mía
la tristeza
de cuando te ibas.
Esa que aún dejas.
Porque aún eres,
porque aún llenas
y aún hieres,
pero aún dejas
que te quiera,
y tú me quieres.
Poesía. Para la libertad, para el invierno y para la inmensa minoría que quiera entenderlo.
lunes, 28 de julio de 2014
miércoles, 9 de julio de 2014
martes, 8 de julio de 2014
#Microcuento II
Cada día tengo más claro que
tengo muy claro que
quiero que tengas muy claro que
quererte es lo único que tengo claro,
¿y qué?
tengo muy claro que
quiero que tengas muy claro que
quererte es lo único que tengo claro,
¿y qué?
P.D: a lo Mónica Carrillo.
lunes, 23 de junio de 2014
"Marcas que hacen cicatriz"
¿Cómo no ibas a enamorarte de ella? ¿Cómo no ibas a hacer lo
que fuera por intentar salvarla, o por intentar que te quisiera? ¿Y cómo no
ibas a quererla? ¿Has sentido ese frío de cuando se marcha? ¿Y ese nosequé de cuando caminas hacia ella sabiendo que vas a abrazar
sus curvas? Y luego rozas su piel, de madera, suave, lisa y fina. Y luego ves
el amanecer posado sobre sus huellas. Y quieres cantarle una canción, pero ella
termina embaucándote a ti. Cómo no vas a quererla, a querer verla sonreír con
su boca, siempre abierta; a querer verla brillar al trasluz del sol que se
cuela por la ventana y acaricia su espalda, que parpadea. El tono crema de su
tez, sus ojos color miel, su torso puro de barro. Su voz de diferentes colores.
La presencia que impone, la ausencia que deja. La tristeza de cuando tú no
sabes qué decir ni ella qué responder. Y ella siempre tiene algo que decir,
siempre una frase perfecta. La paz de abrazarla cuando está callada, el sostén
de cuando acompaña en las horas más amargas, la alegría de cuando da vida al
discurso de una buena racha. Ella es la que construye la banda sonora de mi
vida, la canción con la que me despierto y la que me acuesto. Y cuando me seco
nunca se da por vencida. Siempre cree en todo lo que yo digo, en todo lo que yo
escribo, y le pone melodía. Hasta cansada y llena de hastío, cuando la veo
sobre mi cama, tendida esperando que la roce, y a mí me sangran las manos y la
voz de tanto amarla, aún sin ganas me mira a la cara cuando me tumbo junto a
ella, sin apenas rozarla, y sabe acompañarme. Amoldada y perfectamente encajada
a mis brazos cuando lloro. ¿Y cuándo se enfada? No sabes cómo decírselo. Tiene
mal humor, y cuando estalla es mejor impedir que grite. Pero en seguida se
afina de nuevo. Cómo puede transmitir tanta paz un cuerpo tan rígido. Cómo
puede arropar tanto un cuerpo frío como el hielo. Y en el suelo, en la cama, en la
silla…cualquier lugar es bueno, para amarla. Siempre tiene hueco para mí, sé
que me espera, a cualquier hora. Y cuando la dejo abandonada…me perdona. Aún
cuando me voy con otras. Aún cuando pierdo el tiempo en otras cosas. Ella me
espera. Paciente y sosegada, casi como si estuviera muerta. Pero no, yo sé que
no lo está. Está tan viva como mi voz, partida, de tanto amar el son de sus seis cuerdas enfurecidas.
miércoles, 18 de junio de 2014
"Cuanto más dura es la pena, más cargado viene el ron"
Llegó el verano y me hiciste
un nudo de plata en la garganta,
un atardecer de miradas
y en el estómago
mariposas.
Llegó el verano y me enredaste,
y me clavaste los ojos en la nuca y en el alma.
Creerás que no me doy cuenta,
pero siento viajar tus ojos
hasta sin girar la cabeza.
Torbellino de alcohol y suerte,
a mi juicio eres impasible,
imposible, quiero decir, imbatible
en tu desesperado intento de tenerme.
Me quieres cuando quieres,
cuando bebes no me quieres,
cuando quieres me bebes,
cuando quieres, me quieres,
si bebes.
Pero llegó el verano y dijiste que no.
Y a veces pienso que soy ese alcohol que hoy te domina,
y que algún día
tus heridas de dentro sanarán,
y ya no necesitarás
beberme para dejar de sangrar.
Y no sé qué será de mí.
Porque ojalá yo fuese para ti tan adictiva...
un nudo de plata en la garganta,
un atardecer de miradas
y en el estómago
mariposas.
Llegó el verano y me enredaste,
y me clavaste los ojos en la nuca y en el alma.
Creerás que no me doy cuenta,
pero siento viajar tus ojos
hasta sin girar la cabeza.
Torbellino de alcohol y suerte,
a mi juicio eres impasible,
imposible, quiero decir, imbatible
en tu desesperado intento de tenerme.
Me quieres cuando quieres,
cuando bebes no me quieres,
cuando quieres me bebes,
cuando quieres, me quieres,
si bebes.
Pero llegó el verano y dijiste que no.
Y a veces pienso que soy ese alcohol que hoy te domina,
y que algún día
tus heridas de dentro sanarán,
y ya no necesitarás
beberme para dejar de sangrar.
Y no sé qué será de mí.
Porque ojalá yo fuese para ti tan adictiva...
lunes, 21 de abril de 2014
“Me estoy preguntando si te quedarás”
Te has despertado, y me has pillado mirándote. Me
has clavado los ojos, y yo casi me desmayo en una sobredosis de adrenalina al
ver tu sonrisa escondiéndose bajo la almohada. Luego te levantas y te dejas
caer sobre mí, y me abrazas, y parece que hasta vuelves a dormirte escondida en
mi cuello. Y yo te acaricio, y miro al techo, y me pregunto si se puede ser más
afortunada en la vida que viendo despertar al trocito de cielo aún sin contaminar que se acomoda en tu pecho. Entonces cierro los ojos y pido que se
pare el tiempo para siempre. Y entonces me despiertas, risueña: -¡buenos días,
mamá!-
jueves, 17 de abril de 2014
“Demasiados asientos vacíos para un vuelo low cost”
No sé si será el calor, el sueño, la prisa o las ganas. Supongo que todo eso ocupa la inmensidad de este avión: el calor, el sueño, la prisa, las ganas....y tú. Tu ausencia, quiero decir. Estás tardando en entrar, y el avión empieza a despegar. Supongo que no vas a venir. Y supongo que son demasiadas suposiciones para una luna de miel recién comenzada. Todo son suposiciones, menos lo que pasó. Dijiste que no, eso es todo.
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