martes, 12 de agosto de 2014

#Microcuento IV

Hay palabras
que se las lleva el viento
y palabras
que el viento clava
cada vez más.

lunes, 28 de julio de 2014

Siendo

Te recuerdo
tal y como eras
el último verano
antes de este y del otro,
del anterior
y del pasado.

Eras oruga,
cuya piel es suave
pero muerde.

Eras ola,
que rápido viene
y pronto se va.

Eras el resplandor de la nieve,
que a la vez enfría y quema, inerte.

Eras el límite de un vaso
aún sin rebosar.

Eras la flor escondida,
el fuego encendido
y todo lo que a su paso se lleva.

Tenías en la boca un beso,
el corazón fugitivo
y en tu sonrisa una luna llena.

Llevabas en la mirada un nido
y en tu voz un canto
de amor y primavera.

Yo habría dado por curarte
mucho más de lo que tu amor quiso:
mis acordes, mis letras,
mi corazón, mi compromiso
y una vida, y media.

Eras, eras.
Mía
la tristeza
de cuando te ibas.
Esa que aún dejas.

Porque aún eres,
porque aún llenas
y aún hieres,
pero aún dejas
que te quiera,
y tú me quieres.

martes, 8 de julio de 2014

#Microcuento II

Cada día tengo más claro que
tengo muy claro que
quiero que tengas muy claro que
quererte es lo único que tengo claro,
¿y qué?
P.D: a lo Mónica Carrillo.

lunes, 23 de junio de 2014

"Marcas que hacen cicatriz"

¿Cómo no ibas a enamorarte de ella? ¿Cómo no ibas a hacer lo que fuera por intentar salvarla, o por intentar que te quisiera? ¿Y cómo no ibas a quererla? ¿Has sentido ese frío de cuando se marcha? ¿Y ese nosequé de cuando caminas hacia ella sabiendo que vas a abrazar sus curvas? Y luego rozas su piel, de madera, suave, lisa y fina. Y luego ves el amanecer posado sobre sus huellas. Y quieres cantarle una canción, pero ella termina embaucándote a ti. Cómo no vas a quererla, a querer verla sonreír con su boca, siempre abierta; a querer verla brillar al trasluz del sol que se cuela por la ventana y acaricia su espalda, que parpadea. El tono crema de su tez, sus ojos color miel, su torso puro de barro. Su voz de diferentes colores. La presencia que impone, la ausencia que deja. La tristeza de cuando tú no sabes qué decir ni ella qué responder. Y ella siempre tiene algo que decir, siempre una frase perfecta. La paz de abrazarla cuando está callada, el sostén de cuando acompaña en las horas más amargas, la alegría de cuando da vida al discurso de una buena racha. Ella es la que construye la banda sonora de mi vida, la canción con la que me despierto y la que me acuesto. Y cuando me seco nunca se da por vencida. Siempre cree en todo lo que yo digo, en todo lo que yo escribo, y le pone melodía. Hasta cansada y llena de hastío, cuando la veo sobre mi cama, tendida esperando que la roce, y a mí me sangran las manos y la voz de tanto amarla, aún sin ganas me mira a la cara cuando me tumbo junto a ella, sin apenas rozarla, y sabe acompañarme. Amoldada y perfectamente encajada a mis brazos cuando lloro. ¿Y cuándo se enfada? No sabes cómo decírselo. Tiene mal humor, y cuando estalla es mejor impedir que grite. Pero en seguida se afina de nuevo. Cómo puede transmitir tanta paz un cuerpo tan rígido. Cómo puede arropar tanto un cuerpo frío como el hielo. Y en el suelo, en la cama, en la silla…cualquier lugar es bueno, para amarla. Siempre tiene hueco para mí, sé que me espera, a cualquier hora. Y cuando la dejo abandonada…me perdona. Aún cuando me voy con otras. Aún cuando pierdo el tiempo en otras cosas. Ella me espera. Paciente y sosegada, casi como si estuviera muerta. Pero no, yo sé que no lo está. Está tan viva como mi voz, partida, de tanto amar el son de sus seis cuerdas enfurecidas.



miércoles, 18 de junio de 2014

"Cuanto más dura es la pena, más cargado viene el ron"

Llegó el verano y me hiciste
un nudo de plata en la garganta,
un atardecer de miradas
y en el estómago
mariposas.
Llegó el verano y me enredaste,
y me clavaste los ojos en la nuca y en el alma.
Creerás que no me doy cuenta,
pero siento viajar tus ojos
hasta sin girar la cabeza.
Torbellino de alcohol y suerte,
a mi juicio eres impasible,
imposible, quiero decir, imbatible
en tu desesperado intento de tenerme.
Me quieres cuando quieres,
cuando bebes no me quieres,
cuando quieres me bebes,
cuando quieres, me quieres,
si bebes.
Pero llegó el verano y dijiste que no.
Y a veces pienso que soy ese alcohol que hoy te domina,
y que algún día
tus heridas de dentro sanarán,
y ya no necesitarás
beberme para dejar de sangrar.
Y no sé qué será de mí.
Porque ojalá yo fuese para ti tan adictiva...

lunes, 21 de abril de 2014

“Me estoy preguntando si te quedarás”

Te has despertado, y me has pillado mirándote. Me has clavado los ojos, y yo casi me desmayo en una sobredosis de adrenalina al ver tu sonrisa escondiéndose bajo la almohada. Luego te levantas y te dejas caer sobre mí, y me abrazas, y parece que hasta vuelves a dormirte escondida en mi cuello. Y yo te acaricio, y miro al techo, y me pregunto si se puede ser más afortunada en la vida que viendo despertar al trocito de cielo aún sin contaminar que se acomoda en tu pecho. Entonces cierro los ojos y pido que se pare el tiempo para siempre. Y entonces me despiertas, risueña: -¡buenos días, mamá!-