Poesía. Para la libertad, para el invierno y para la inmensa minoría que quiera entenderlo.
sábado, 5 de abril de 2014
Tic Tac
No quisiste esperar a que se disculpase, y ella aceptó la
condición de quien no tiene una segunda oportunidad. Pongamos que acudió y tú
ya no estabas. Pongamos que iba a clavarte los ojos con esa intensidad solo
propia de su persona, y a quererte para siempre. Pongamos que solo puso a
prueba si tu espera era tan ansiada como la suya, tanto que no importaría
esperar un poco más. Pongamos que acudió, con estrellas en la mirada y la
sonrisa en cuarto creciente. Solo son suposiciones, pero tú ya no estabas. Y es que la
felicidad es impuntual, y tú un impaciente.
jueves, 20 de marzo de 2014
La magia del número 3
Una: yo.
Dos: contigo.
Tres: tú y yo, y nuestro destino.
Dos: contigo.
Tres: tú y yo, y nuestro destino.
Te vi bailar,
y tardé un segundo en volverte a mirar,
dos en saber
que no te puedo perder,
tres en que se me pegase
tu desenfrenado compás.
y tardé un segundo en volverte a mirar,
dos en saber
que no te puedo perder,
tres en que se me pegase
tu desenfrenado compás.
Te vi soñar.
Uno de tus sueños fue conmigo,
dos tardaste en olvidarme,
y en el tercero me necesitaste,
y yo no me pude negar.
Uno de tus sueños fue conmigo,
dos tardaste en olvidarme,
y en el tercero me necesitaste,
y yo no me pude negar.
Te vi mirar.
La primera vez a ninguna parte,
la segunda hacia mis ojos expectantes,
la tercera vez te apartaste
y yo volví a naufragar.
La primera vez a ninguna parte,
la segunda hacia mis ojos expectantes,
la tercera vez te apartaste
y yo volví a naufragar.
Te vi temblar.
Una vez fue llorando por quien no te supo valorar,
la segunda tenías frío y quisiste que te arropase,
la tercera porque tenías miedo a despertar.
Sin nadie.
Una vez fue llorando por quien no te supo valorar,
la segunda tenías frío y quisiste que te arropase,
la tercera porque tenías miedo a despertar.
Sin nadie.
Te quise amar
con una mirada,
con dos palabras,
con tres versos desafinados que solo tratan de encajar.
con una mirada,
con dos palabras,
con tres versos desafinados que solo tratan de encajar.
Y así pasan nuestros días,
contando hasta tres, para volver a contar,
para volver a darnos
una primera,
una segunda
y una tercera oportunidad.
Pero nunca, nunca parar...
contando hasta tres, para volver a contar,
para volver a darnos
una primera,
una segunda
y una tercera oportunidad.
Pero nunca, nunca parar...
domingo, 12 de enero de 2014
"Porque nunca sabrás, cuando te marchas, cómo me quedo yo"
Cuando te vas,
hay una explosión de tristeza.
Se estallan mis ventanas
y llueven cristales.
Se fragmenta el suelo,
se desvanece el cielo
y se derrumban mis paredes.
Por mis venas aumenta la corriente
con ese fuego que ha derretido la escarcha de mi semblante.
Por mis venas aumenta la corriente
con ese fuego que ha derretido la escarcha de mi semblante.
Y una supernova de sentimientos residuales
aparece reverberando la explosión de repente.
Típico, ¿no?
Todo es silencio
y oscuridad podrida de miedo.
Todo se halla suspendido...
hasta las palabras que no nos hemos dicho,
y que ahora incluso en el aire pueden leerse.
Todo ocurre a cámara lenta.
Excepto el corazón...
el corazón cuando te vas se me acelera.
el corazón cuando te vas se me acelera.
Todo está contaminado por tu ausencia
y una ráfaga de viento tapona mis oídos con el color de tu
risa,
y llega hasta mi pelo
y, en vez de despeinarlo, lo acaricia;
y, en vez de despeinarlo, lo acaricia;
como si tus manos aún permanecieran.
Entonces esa tristeza se posa sobre mis mejillas
y me recuerda que
te has ido,
y que yo no he sabido retenerte.
Que te has ido
y tu portazo ha creado un eco.
Ese eco que repite tu nombre,
y que recorre el corazón en forma de golpes secos,
porque la puerta está cerrada,
y no puede salir a intentar detenerte
para que no te vayas,
para que aún te quedes.
Para que echarte de menos
Entonces esa tristeza se posa sobre mis mejillas
y me recuerda que
te has ido,
y que yo no he sabido retenerte.
Que te has ido
y tu portazo ha creado un eco.
Ese eco que repite tu nombre,
y que recorre el corazón en forma de golpes secos,
porque la puerta está cerrada,
y no puede salir a intentar detenerte
para que no te vayas,
para que aún te quedes.
Para que echarte de menos
no se convierta en algo habitual.
jueves, 2 de enero de 2014
Sin tú querer, ni yo quererlo.
Si yo hubiera o hubiese,
tú estarías.
Y yo querría, quisiese
que te quedaras. Te quedarías.
¿Pero fue, y no pudimos?
¿Pero fue, y no quisimos?
Pero fue, y fuimos.
Pero yo sigo.
Y quiero querer y quiero
que tú quieras. Y quieres.
Porque no es lo mismo querer
que quererte.
Y si tú quisieras o quisieses
permanecer; permaneciese.
Si tú me quisieras o quisieses,
si tú quisieras, y quieres
ser, porque fuimos;
seamos, porque somos
y seremos.
Ahora, antes y siempre.
Porque aún hay tiempo,
aún espacio.
Porque aún me quieres, y aún te quiero.
Y aún quisiéramos, y queremos. Ambos.
Y por eso sigo, seguimos, seguiremos.
Por eso escribo, te escribo.
Por eso creo, creemos.
Por eso todo tiene sentido:
porque aún me quieres, y te quiero.
tú estarías.
Y yo querría, quisiese
que te quedaras. Te quedarías.
¿Pero fue, y no pudimos?
¿Pero fue, y no quisimos?
Pero fue, y fuimos.
Pero yo sigo.
Y quiero querer y quiero
que tú quieras. Y quieres.
Porque no es lo mismo querer
que quererte.
Y si tú quisieras o quisieses
permanecer; permaneciese.
Si tú me quisieras o quisieses,
si tú quisieras, y quieres
ser, porque fuimos;
seamos, porque somos
y seremos.
Ahora, antes y siempre.
Porque aún hay tiempo,
aún espacio.
Porque aún me quieres, y aún te quiero.
Y aún quisiéramos, y queremos. Ambos.
Y por eso sigo, seguimos, seguiremos.
Por eso escribo, te escribo.
Por eso creo, creemos.
Por eso todo tiene sentido:
porque aún me quieres, y te quiero.
P.D: Bienvenido 2014. Otro año más al lado de los míos. Es para ellos. Gracias por tanto.
"Te quiero.
Ya sé que termino igual
todos los mensajes
pero es que me da pánico que se te olvide.
Que entre distancias y cosas nuevas
crezca una pregunta en tu estómago.
Que un día te tomes un café en a saber dónde
y dudes.
No hay nada más peligroso
ni humano
que una duda.
Así que solo estoy tomando mis medidas."
Escandar Algeet.
sábado, 28 de diciembre de 2013
Pseudopoesía
Que de un hola y un adiós y viceversa
y se dilata cuando te marchas.
Que de ese tiro, y aflojo,
te miro y luego me escondo,
y de esa costumbre
de escupirnos con tirachinas las caricias,
esta boca inquieta
ha quedado sometida
a la toxina de tu saliva,
que derrite mi aliento y lo contamina.
Que de tus palabras siempre bien construidas,
tu risa que se escapa por tus débiles mejillas
y tus párpados perplejos ,
que esconden con vergüenza el reflejo de tu alegría,
-porque siempre he sabido cómo hacerte feliz-
permanece viva en mí esa necesidad inmensa
de estar siempre cerca de ti;
con la eterna y perfecta excusa
de creer que te quiero, y que me quieres.
Porque creerlo siempre ha sido suficiente.
multiplicado por las doce veces que pestañeo por segundo
cuando me miras a los ojos,
para que no se me escapen las estrellas que me produces
y cieguen tus pupilas de purpurina;
se cosieron el roto y el descosido
que a tontas y a locas se pelean y desean
construyendo esas dos mitades
que, unidas, evocan eso que solía llamar corazón,
que se acelera cuando te acercasy se dilata cuando te marchas.
Que de ese tiro, y aflojo,
te miro y luego me escondo,
y de esa costumbre
de escupirnos con tirachinas las caricias,
esta boca inquieta
ha quedado sometida
a la toxina de tu saliva,
que derrite mi aliento y lo contamina.
Que de tus palabras siempre bien construidas,
tu risa que se escapa por tus débiles mejillas
y tus párpados perplejos ,
que esconden con vergüenza el reflejo de tu alegría,
-porque siempre he sabido cómo hacerte feliz-
permanece viva en mí esa necesidad inmensa
de estar siempre cerca de ti;
con la eterna y perfecta excusa
de creer que te quiero, y que me quieres.
Porque creerlo siempre ha sido suficiente.
jueves, 5 de diciembre de 2013
Y entonces...llegó diciembre.
Yo te miré
y tú cerraste los ojos.
Fue como si cerrases las puertas de tu alma,
y yo ya no sabía a qué puerta llamar
para poder pasar.
Nada me hiere más
que el que te escondas
tras esos párpados grises
y que no me dejes entrar en ti.
Y que cierres los ojos
y te creas inaccesible.
Porque no te das cuenta
de que entonces aprenderé a leer tus párpados,
como un día aprendí también
a leer tus ojos encandilados,
que hoy permanecen tan apáticos y sellados.
Porque siempre encontraré la manera de llegar a ti.
Porque ya ha llegado diciembre
y necesito que me mires
como hace no mucho tiempo lo hacías.
Que me mires sin miedo a lo que nuestros ojos digan,
sin miedo a que nieve.
Porque ya es diciembre, y yo solo le pido al frío
que no te lleve lejos,
y que no te olvides de quererme.
Y que te quedes.
En mi mes favorito,
en mi fulgor somnoliento,
en la niñez de mi "siempre".
Solo te pido que te quedes.
Y que no cierres los ojos,
que no me niegues.
Y que te quedes conmigo.
Porque ya es diciembre.
Y diciembre sin ti es solo frío.
y tú cerraste los ojos.
Fue como si cerrases las puertas de tu alma,
y yo ya no sabía a qué puerta llamar
para poder pasar.
Nada me hiere más
que el que te escondas
tras esos párpados grises
y que no me dejes entrar en ti.
Y que cierres los ojos
y te creas inaccesible.
Porque no te das cuenta
de que entonces aprenderé a leer tus párpados,
como un día aprendí también
a leer tus ojos encandilados,
que hoy permanecen tan apáticos y sellados.
Porque siempre encontraré la manera de llegar a ti.
Porque ya ha llegado diciembre
y necesito que me mires
como hace no mucho tiempo lo hacías.
Que me mires sin miedo a lo que nuestros ojos digan,
sin miedo a que nieve.
Porque ya es diciembre, y yo solo le pido al frío
que no te lleve lejos,
y que no te olvides de quererme.
Y que te quedes.
En mi mes favorito,
en mi fulgor somnoliento,
en la niñez de mi "siempre".
Solo te pido que te quedes.
Y que no cierres los ojos,
que no me niegues.
Y que te quedes conmigo.
Porque ya es diciembre.
Y diciembre sin ti es solo frío.
miércoles, 4 de diciembre de 2013
#Microcuento I
Y ese frío teléfono escuchó las risas más cálidas jamás recordadas.
Ella miraba al infinito con estrellas en los ojos y una sonrisa desenfrenada.
Él mandaba con su voz su corazón para abrazarla hasta que regresara.
Ella miraba al infinito con estrellas en los ojos y una sonrisa desenfrenada.
Él mandaba con su voz su corazón para abrazarla hasta que regresara.
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