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jueves, 2 de enero de 2014

Sin tú querer, ni yo quererlo.

Si yo hubiera o hubiese,
tú estarías.
Y yo querría, quisiese
que te quedaras. Te quedarías.
¿Pero fue, y no pudimos?
¿Pero fue, y no quisimos?
Pero fue, y fuimos.
Pero yo sigo.
Y quiero querer y quiero
que tú quieras. Y quieres.
Porque no es lo mismo querer
que quererte.
Y si tú quisieras o quisieses
permanecer; permaneciese.
Si tú me quisieras o quisieses,
si tú quisieras, y quieres
ser, porque fuimos;
seamos, porque somos
y seremos.
Ahora, antes y siempre.
Porque aún hay tiempo,
aún espacio.
Porque aún me quieres, y aún te quiero.
Y aún quisiéramos, y queremos. Ambos.
Y por eso sigo, seguimos, seguiremos.
Por eso escribo, te escribo.
Por eso creo, creemos.
Por eso todo tiene sentido:
porque aún me quieres, y te quiero.
P.D: Bienvenido 2014. Otro año más al lado de los míos. Es para ellos. Gracias por tanto.

"Te quiero.
Ya sé que termino igual
todos los mensajes
pero es que me da pánico que se te olvide.
Que entre distancias y cosas nuevas
crezca una pregunta en tu estómago.
Que un día te tomes un café en a saber dónde
y dudes.
No hay nada más peligroso
ni humano
que una duda.
Así que solo estoy tomando mis medidas."
Escandar Algeet.

martes, 12 de noviembre de 2013

Espejo

Ni llueve,
ni hace frío
para ser cualquier día de noviembre.
Ella me está mirando,
y yo hace varias horas
que naufrago en sus ojos
intentando averiguar qué ha ocurrido en su mirada
para quedarse tiritando.
Es probable que tome sus manos,
le sonría
y le de un intenso beso en la mejilla;
y que ella se sonroje, y también sonría
apartando la vista.
No quiere mirarme, ni que la mire;
porque sabe que podría poner palabra
a la tristeza con que mira hacia la nada.
Y sabe que me muero por abrazarla,
pero ella no quiere regalarme uno
de sus abrazos, que son mis favoritos,
porque sabe lo que ocurre
cuando se aproximan dos almas
tan estrechamente conectadas:
se quedarán pegadas;
y puede que su fuego se deshiele
por los senos de su cara,
porque sabe que no me lo puede ocultar;
y que en mí podría encontrar
todo el calor y el amor
que probablemente necesita,
si se dejara...
Pero su orgullo es firme
y en seguida se aleja,
y pierde de nuevo su mirada
en esa inmensa nada
en la que ahora yo también naufrago
intentando alcanzarla.

P.D: a esas personas con las que hablamos a veces sin decir nada, que tanto conoces y te conocen, y cuya tristeza nos resulta aun más honda que la nuestra. Porque somos mutuamente imprescindibles. 

jueves, 29 de agosto de 2013

Y solo sé que...

Hacía frío
y llegabas tarde,
lo cual me hizo pensar
que no tenías prisa.
No me equivoqué.
Llegaste y me abrazaste.
Hacía calor.
No sé cómo lo haces.
Viniste con tu para nada habitual semblante serio,
que quizá desvelaba tristeza y miedo,
y divagamos acerca de todo,
menos de lo que teníamos que decir.
Me miraste,
y yo te esquivé la mirada,
como siempre.
Y es que con solo una mirada
puedes desarmarme.
Y nada más temo.
Entonces agaché la cabeza,
y me besaste la nuca,
y el cuello,
y las entrañas.
Supe que nos lo habíamos dicho todo.
Pero por si alguna duda quedaba,
rompiste el silencio:
-Te quiero.
Y todo volvió a girar de nuevo.
Y yo...
Yo no sé cómo lo haces...

jueves, 23 de mayo de 2013

Te hablo con el corazón, es lo único que tengo.

Ayer. Ayer te miré, te abracé, te besé, apreté tus manos, muy fuerte, y nos prometimos que nunca se separarían. Ayer te quise tanto, que quise que ayer fuese eterno. Pero ayer ya no es hoy. Ni mañana. Ayer se ha ido, llevándose con él la certeza de que seguiremos siendo tú y yo, igual que ayer, hoy y mañana. Las palabras también pueden ser eternas si queremos que lo sean. Y yo ayer, ayer las grabé para siempre en las estrellas. Pero ayer se ha ido, junto a todos los periódicos tirados a la basura, ya dispuestos a ser reciclados para hacer otros nuevos. Y ahora me pregunto si la eternidad permanece habiendo sido prometida en un día con fecha de caducidad. Yo no quiero que nuestro amor sea de reciclaje. Y no quiero que nunca lo tiremos. Y no hay nada que me lo asegure. Quizá solo ese miedo a confesarte que hoy te quiero un poco más que ayer, pero siempre menos que mañana. Porque sé que puede que llegue un mañana en que no estés. Pero tu ausencia tampoco durará para siempre. Solo permanecerán mis palabras, en la continuidad de un ayer, un hoy y un mañana, en el que te quiero siempre y pase lo que pase; porque lo prometí en un día con fecha de caducidad.

P.D: A los míos.

jueves, 27 de diciembre de 2012

''Porque eres tú, y siempre vas a ser tú''

Yo lo único que pensaba era: ''jope, qué ganas tenía de verte''. Me dieron igual la prisa de tus ojos, el pudor de tus mejillas, tu apresurada respiración y tu mal humor entrecortado. Tus palabras y tu orgullo solo me esquivaban, porque lo único que me salía era sonreírte. Y yo solo pensaba en las enormes ganas que tenía de verte y de abrazarte. Solo pude sonreírte, mientras tú te me escapabas entre rumores de prisa y enfado vagamente argumentado. Me hacía gracia, porque me conoces, y sabes que cumplo lo que digo. Pero todo ocurrió por lo de siempre, porque no creíste en mi, una vez más. Es normal que no quieras creer en nadie, por tu historia y tus heridas. Yo también tengo las mías, pero no sé cuándo vas a entender que yo no voy a fallarte. Te prometí un siempre, y voy a cumplirlo. Me da igual que sigas sin creértelo, porque lo que más me gusta de que no creas en mi es demostrarte que te equivocas. No importa, opiniones y filosofías distintas. Estoy acostumbrada, más que acostumbrada a ti, porque te conozco, y ¿sabes una cosa? te quiero así.